Pity Álvarez volvió a encender los reflectores del estadio Mario Alberto Kempes de Córdoba con su regreso a los escenarios. Más de 35 mil personas viajaron de todo el país para ver en vivo el retorno de un músico cuya figura nunca dejó de alimentar leyendas, admiración y polémica en el rock argentino. El inicio resultó tan sorpresivo como el desenlace: el exlíder de Viejas Locas e Intoxicados subió puntualmente al escenario y mantuvo una precisión poco habitual en sus presentaciones, ejecutando un show de dos horas y media en el que todo parecía pensado hasta en el mínimo detalle. El pacto entre público y artista era claro: allí solo tendría lugar la música. Pity apareció vestido con botas y pantalón a rayas, acompañado por una puesta en escena dominada por luces y vientos, bajo la conducción de una banda de músicos experimentados. Roció a sus colaboradores con purpurina, una forma de agradecer “para que brillaran literalmente”. Todo en el espectáculo buscó crear una conexión directa con el público. Abrió con “Intoxicado”, uno de sus grandes éxitos, seguido por una batería de clásicos como “Me gustas mucho”, “Volver a casa”, “Mirta”, “Una vela”, “Está saliendo el sol”, “Fuego” y “Lo artesanal”. Pity dirigió constantes gestos de gratitud a sus músicos y a la estructura que le permitió volver a tocar en un estadio.

